Bienaventurado el que en otro ha escarmentado.

Bienaventurado el que en otro ha escarmentado.
Un viejo apotegma afirma, terminante, que Nadie escarmienta en cabeza ajena. El refrán alaba, por tanto, a los pocos que consiguen escarmentar en el ejemplo de los otros.

Diccionario de dichos y refranes. 2000.

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